La relación directa entre los drones agrícolas y la eficiencia de su uso en un año Niño

El titular de Preservi, Lucas Preisz, analizó el impacto de los drones en la producción actual, la rápida adopción en distintas edades y su papel clave en temporadas con precipitaciones abundantes como las que promete El Niño, donde permiten entrar a aplicar "sin pisar" y fertilizar, controlar malezas, hongos e insectos y hasta sembrar.
Tecnologia27/09/2026--
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En el esquema productivo actual, las herramientas de precisión dejaron de ser una promesa a futuro para transformarse en soluciones cotidianas, y entre las tecnologías que más interés despiertan en los establecimientos agrícolas y ganaderos, los drones de aplicación se consolidan como una alternativa cada vez más firme para optimizar las labores en el lote.

Lucas Preisz, titular de Preservi, empresa que ha estado presente en varias de las muestras de las rurales entrerrianas destacó que "es una de las principales innovaciones en la parte agrícola", y que eso genera gran interés y muchas consultas de los productores. Según explicó, se trata de equipos que superaron las dudas iniciales: "La gente de a poco les va perdiendo el miedo, tanto en el manejo como en los resultados en sí; cada vez vienen más tecnológicos, más fáciles de aprender y muy manipulables".

Las condiciones climáticas cambiantes y la necesidad de dar respuestas rápidas en momentos críticos aceleraron la adopción de estos sistemas en las últimas campañas. "En estos últimos meses se ha trabajado muy bien con el dron; la gente lo ha aceptado, en algunas situaciones casi obligada por el contexto, y entendió que es una solución rápida para ciertos momentos de trabajo", indicó Preisz. Con la perspectiva de eventos meteorológicos como El Niño, el uso de estos equipos promete intensificarse: "Lo vamos a ver trabajando más todavía y con mejores resultados, porque el productor le va encontrando el sentido de tener uno para resolver problemas de manera inmediata".


Un aspecto relevante es que la adopción de esta tecnología no queda relegada únicamente a los usuarios más jóvenes. "Tenemos un público variado: muchos jóvenes, pero también gente de 40, 45 y hasta de 60 años a los que les hemos entregado drones", detalló el responsable de Preservi. La curva de aprendizaje resulta más accesible de lo previsto: "Le agarran la mano muy fácil, son prácticos y no se los chocan como por ahí se piensa; con un acompañamiento en los primeros trabajos, le van perdiendo el miedo de a poco".

En cuanto a la operatividad diaria, los equipos actuales —como las líneas T55, T70 o T100 de Agras— simplifican la tarea mediante interfaces sencillas basadas en Android. "Se marca el lote, se señalan los obstáculos y después el dron hace todo el trabajo por sí solo", puntualizó Preisz. A esto se suma el ritmo constante de actualización de software por parte de las empresas fabricantes: "Van entendiendo las necesidades reales de trabajo de nuestra región, donde convivimos con agricultura, ganadería, arroz y monte. Por ejemplo, cuando precisamos hacer aplicaciones con doble o triple cabecera, al poco tiempo las firmas desarrolladoras lanzaron la actualización para responder a esa necesidad puntual".

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Respecto al debate sobre la convivencia entre los equipos aéreos y la maquinaria tradicional, en Preservi marcan una postura clara sobre el escenario actual. "Hoy en día el dron es un complemento de la pulverizadora terrestre, aunque en un futuro no muy lejano va a terminar siendo un reemplazo", sostuvo Preisz. En términos de rendimiento operativo, las cifras acompañan el trabajo diario: "En una jornada convencional de 10 a 12 horas, un dron puede hacer un promedio de 150 a 200 hectáreas, un volumen de trabajo que está muy a la par de lo que concreta una máquina terrestre".

Entre las virtudes más destacadas por los usuarios aparece el impacto ambiental reducido y el resguardo de la estructura del suelo. "Permite hacer aplicaciones dirigidas sobre malezas resistentes sin necesidad de pasar por todo el lote, lo que evita la sobredosificación", remarcó el titular de la firma. La agilidad para ingresar al campo tras las precipitaciones marca también una diferencia estratégica: "Al volar, el dron no pisa ni genera erosión; a las tres o cinco horas de una lluvia pesada ya se puede salir a aplicar. Ante un ataque de plagas o para aplicar un fungicida en trigo en espiga o controlar pulgón en sorgo, esa velocidad de respuesta resulta clave".

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Finalmente, las posibilidades de estos equipos se extienden más allá de la agricultura tradicional, encontrando un espacio de alto valor en los esquemas ganaderos. "Hemos tenido excelentes respuestas en el control de renovales y en la siembra de verdeos como raigrás o avena", concluyó Preisz, destacando el impacto directo en la productividad de los potreros: "La evolución en la capacidad del campo es grandísima; en hectáreas donde antes tenías uno o dos animales, con estas siembras y limpiezas podés pasar a cargar tres o tres animales y medio".

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