


Emergencia en el sector ovino: Productores alertan sobre el impacto del scrapie y cuestionan al Senasa
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La cadena productiva ovina argentina atraviesa un escenario de incertidumbre tras la confirmación de tres casos de scrapie en establecimientos de las provincias de Entre Ríos y Santa Fe. Esta enfermedad, ratificada ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), no solo compromete el prestigio sanitario del país, sino que amenaza la sostenibilidad económica de cabañas de elite que hoy se encuentran bajo interdicción oficial.
El malestar de los productores se centra en la disparidad entre el cumplimiento de los protocolos sanitarios y la respuesta del organismo estatal. Sergio Taffarel, titular de la cabaña entrerriana "El Luchador", explicó a Diario La Nación que, a pesar de haber remitido las muestras de los animales importados de manera inmediata tras su deceso, el Senasa demoró meses en procesar los resultados. El productor señaló que el organismo habría retrasado los estudios por cuestiones de costos operativos, notificando los positivos recién en febrero, lo que derivó en un bloqueo comercial que le impide vender animales por un mínimo de dos años.

Los animales vinculados al brote ingresaron legalmente desde Paraguay entre 2021 y 2022. Sin embargo, desde el sector advierten que la porosidad de las fronteras podría haber permitido el ingreso informal de miles de ejemplares adicionales, lo que representaría un riesgo epidemiológico mayor al detectado inicialmente. Para los criadores, esta situación refleja una falla en el sistema de control y una subestimación de la enfermedad frente al estatus sanitario de países limítrofes.


Las consecuencias de este brote se extienden a escala nacional, afectando incluso a productores de la Patagonia que adquirieron genética en las cabañas implicadas. La preocupación no se limita a la raza Dorper, sino que alcanza a la Hampshire Down y Santa Inés, con un impacto potencial en los valores de mercado y en las futuras exportaciones. Al mismo tiempo, las instituciones del sector enfatizan la necesidad de informar correctamente a la población, aclarando que la carne de animales afectados es apta para consumo humano y no representa un riesgo para la salud pública.
El scrapie es una afección neurodegenerativa que se manifiesta a través de síntomas como rascado intenso, temblores de cabeza y comportamientos erráticos. Ante la gravedad de la situación y la posibilidad de que varios establecimientos quiebren debido a las restricciones, los representantes del sector iniciarán gestiones ante el Gobierno nacional para solicitar una revisión de los controles fronterizos y medidas que contemplen la crítica realidad financiera de los productores afectados.







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