


Alivio impositivo para el trigo: la baja de retenciones mejora los números pero el margen sigue ajustado en Entre Ríos
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La reciente reducción en los derechos de exportación para el trigo, que pasó del 7,5% al 5,5%, abrió un nuevo escenario para la campaña fina en la provincia. Si este beneficio impositivo se traslada por completo al mercado interno, el precio pizarra del cereal registraría una suba estimada de 4,72 dólares por tonelada. Tomando como referencia el valor al momento del anuncio, cuando la Pizarra Rosario cotizaba a 210 dólares, el valor disponible teórico se ubicaría en torno a los 214,72 dólares.
Con este nuevo esquema de precios, el rendimiento de indiferencia —la cantidad de kilos necesaria para cubrir los costos— se posiciona en los 3.500 kilos por hectárea. Aunque la medida representa un auxilio para el bolsillo del productor, ese volumen todavía supera los promedios provinciales obtenidos en las últimas diez campañas. De hecho, para alcanzar un punto de equilibrio real a nivel general en Entre Ríos, el precio pizarra debería escalar un 7% más hasta rondar los 230 dólares, mientras que en la zona este, debido a los rindes históricos más bajos, la necesidad de cotización trepa a los 245 dólares.
La mirada de los productores está puesta en el mediano plazo. Los contratos a cosecha para la posición diciembre cotizan en 229 dólares por tonelada, un valor que se mantuvo estable tras los anuncios oficiales. A ese precio futuro, el rinde de indiferencia cae a los 3.300 kilos por hectárea, una marca un poco más accesible que se logró superar en seis de los últimos diez años en suelo entrerriano. Sin embargo, los cálculos muestran que si se consigue un rendimiento promedio histórico de 3.320 kilos, los márgenes finales quedarían prácticamente en cero.
La situación es todavía más delicada para quienes producen en campos arrendados. Bajo estas proyecciones a término, el margen bruto promedio en la provincia araña apenas los 5 dólares por hectárea, lo que deja a la actividad con un margen de maniobra nulo ante cualquier contratiempo climático o productivo. Además, el panorama de quebranto se mantiene firme en los departamentos del norte y del este entrerriano, aun computando la mejora en los precios futuros.


En medio de este ajedrez de costos, la Bolsa de Cereales de Entre Ríos encendió las alarmas y realizó un pedido formal a las autoridades provinciales para que adecuen el Impuesto sobre los Ingresos Brutos. La entidad advirtió que la mejora en los precios nominales derivada de la baja de retenciones nacionales incrementará la facturación de los productores. Esto provocaría que muchos queden afuera de los umbrales de exención vigentes en la provincia y empiecen a pagar el tributo local. Ante este riesgo, el sector reclama que la provincia replique el gesto de Nación con una reducción proporcional para evitar que el fisco provincial absorba el beneficio que se pensó para apuntalar la producción en el campo.






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